Análisis

Dentro de "La Penumbra"

Enhorabuena, llegó a mis manos La Penumbra, un cortometraje más que bien logrado; trepidante y oscura progresión hacia la plena conciencia (o tal vez la falta de esta) que termina impactando infaliblemente en cada espectador.

Definitivamente el relato producido por Raúl Cerezo (Siempre a través de EyeSlice Pictures), Helión Grande, Gaitafilmes y la propia actriz que encabeza el filme, Lorena Hidalgo, habla de la introyección como proceso macabro. En algún momento, podríamos haber creído que el dolor era una fuente cíclica de aprendizaje, una senda de martirio para eslabonar la redención; sin embargo, en algunos derroteros, como este que conduce magistralmente el director Dani Viqueira, nos encontramos frente a otro tipo de padecimiento aún más temible: el que además de poseer las características anteriores, nace de maniobras oscuras de culpa y menoscabo, para obliterar la reparación psíquica.

Las imágenes se suceden y el público se moviliza frente a una realidad imprecisa, donde muchos elementos parecen escudriñar desde el hálito de la incomodidad. ¿Todo es tal cual es, o brilla como escenografía metódicamente montada para categorizar inseguridades y temores aciagos?

Habrá que preguntárselo al personaje de Laura, estudiante de medicina, esposa y madre, quien es empujada a una situación límite donde confluirá, con inesperado estupor, un extraño devenir de órbita prometeica. Al igual que el titan veía como su hígado se regeneraba para que el ave de rapiña acometa nuevamente, la protagonista revivirá lo irredento, una y otra vez, en una vorágine sin fin donde la fantasía pretenderá reparar, sin desenlace acorde, la pérdida inexorable.

La actuación de Daniel Ortiz, complementa con su experiencia y gran definición, la calidad de las líneas pergeñadas por Luis Sánchez-Polack.

Tal vez se denomine La Penumbra, a la transición de la conciencia ulterior que acomete en este thriller. Definitivamente, este breve y contundente trabajo cinematográfico, presenta, en un contexto de exacerbado y favorable expresionismo, la estética opresiva y dinámica de la pesadilla.

Claramente, es una revelación de probabilidades que aterran, es el espanto frente a la certeza de que nos acosa aquello que pretendemos ignorar, es (atizando el fuego de la hoguera de su director) otra especie de Limbo.

Aplausos.

 

Fernando Quiroga,

Argentina, octubre de 2020

En las nieblas de la confusión, se encuentra la respuesta a nuestros temores más terribles.

Fernando Quiroga

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